Las locuras de Beatrice

The Post

El pasado sábado 20 de Enero, fuimos al cine a ver la película "Los archivos del Pentágono" (título original "The Post" pero sobre la traducción de los títulos de las películas ya haremos un nuevo post más adelante).

Imagen de uno de los carteles promocionales de la película

Sin duda alguna, recomiendo a todo el mundo que vaya a verla. No sólo por la impecable y delicada dirección de Steven Spielberg así como las brillantes y sublimes actuaciones de Meryl Streep y Tom Hanks, sino, porque es capaz de utilizar una trama de corrupción política con tintes periodísticos para denunciar algo que, para mí, es muy importante: cómo en estos ámbitos se aparta a la mujer de la toma de decisiones y se pasa por alto sus opiniones, como si fuesen menos relevantes o no aportasen soluciones a los problemas que se plantean.

Queda muy patente esta situación en uno de los momentos de la película (tranquilos, no hay spoilers): después de la cena, los hombres se quedan en la mesa a debatir cuestiones relevantes sobre la vida política de Estados Unidos mientras que, las mujeres, son invitadas "amablemente" a salir de la sala para que hablen de "sus cosas" (vestidos, fiestas y otras banalidades).

Esto me hizo pensar que, pese a que la película está ambientada en los años 70, poco o nada ha cambiado este comportamiento actualmente.

¿A cuántas reuniones de trabajo o con amigos habré ido en las que las mujeres acabamos en una punta de la mesa hablando sobre viajes, maternidad, relaciones u otros temas personales mientras que ellos discuten sobre economía, política u otros aspectos que sin duda afectan a nuestro día a día? No es que los temas de los que hablemos nosotras sean menos importantes, ni mucho menos, tampoco es que ellos siempre hablen de temas serios (por supuesto, si pueden hablarán de deportes, videojuegos y cualquier otra cosa que les guste), lo que ocurre, es que, cuando se trata de aspectos económicos, políticos o de "gran seriedad", siempre parece que sean ellos los que deban opinar y nosotras quedemos rezagadas a un segundo plano. 

A mí, que me encanta debatir sobre política y/o economía y acabo uniéndome poco a poco a la conversación de "los hombres", algunos de ellos me tachan de "metementodo" o "combativa" y otros me miran con cara de: "¿Por qué no te unes a la conversación de las chicas sobre "vuestras cosas" y nos dejas en paz?" (en especial cuando mi opinión difiere de la suya y se ven "amenazados" por mis argumentos y mi tono).

¿Desde cuándo las conversaciones "de mujeres" deben ser más distendidas y las de los "hombres" más profundas? ¿Acaso no vivimos en el mismo planeta? ¿No nos preocupa el futuro por igual? ¿Por qué separamos entre conversaciones de "chicos"  y de "chicas"?

Es más, ¿quién decide que son ellos y no somos todos los que debamos pensar y resolver juntos los problemas más trascendentales?

Tenemos tan instaurado el patriarcado en nuestra cultura que, en muchas ocasiones, no somos conscientes de las actitudes machistas. Incluso, algunas mujeres, te dicen cosas como "¿por qué te tomas estos temas tan a pecho?" "¿para qué discutir con ellos?"

¿Cómo que por qué o para qué? Para ejercer mi derecho de libertad de expresión y opinar sobre lo que creo o siento igual que hacen ellos. Nuestros pensamientos son igual de válidos que los suyos y deben ser también escuchados y respetados.

Hay varios momentos a lo largo de la película en los que se observa la impotencia del personaje de Meryl Streep al ver que, por mucho que se esfuerce y haya tomado las riendas de un imperio familiar para el que no le habían preparado, por mucho que intente ser justa y decidir lo mejor para todos, es cuestionada por el consejo de la empresa e incluso instigada a realizar ciertas acciones con las que ella no comulga siempre con la coletilla de: "es por tu bien, déjanos hacer y decidir a nosotros que somos los que tenemos experiencia en esto".

Fotograma de la película

¿Cuántas veces en nuestro día a día en el trabajo o fuera de él vivimos situaciones parecidas a las descritas en el párrafo anterior? Muchas, demasiadas, cuando la respuesta ideal debería ser ninguna.

Cuando en las empresas, los puestos de mando están ocupados solamente por hombres (lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones), se sienten más cómodos tomando decisiones entre ellos, yendo a comidas de negocios "only men" y es por eso que, cuando llega el momento de ascender a alguien o buscar un candidato para ocupar un puesto elevado, suelen elegir a otros hombres.

No me malinterpretéis, no se trata que todos los directivos sean misóginos o machistas, es más una cuestión de costumbres, "como siempre hemos sido todo hombres", e, incluso, se podría decir que de "camaradería", están más a gusto relacionándose entre ellos no vaya a ser que haya una mujer con un puesto elevado con la que tengan que discutir temas comprometidos, es más cómodo que estén en posiciones por debajo y cumplan su papel de eficientes secretarias que hacen lo que su "boss" necesita.

Menos mal que, en los últimos años se está dando una mayor visibilidad a este problema (esperemos que no sea una moda pasajera fruto del marketing de algunas "mentes pensantes").

Anima saber que cada vez más mujeres son emprendedoras, han empezado a reclamar lo que es suyo y comienzan a ocupar puestos de mando o lugares relevantes en nuestra sociedad.

Ojalá pronto no sean sólo excepciones y se convierta en lo normal, pero no nos engañemos, el camino a recorrer es largo, duro y lo avanzamos más lentamente de lo que deberíamos. Es cuestión de todos que lo allanemos, facilitemos, y, por favor, aceleremos.

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